4 aspectos clave para favorecer el juego independiente

Advertencia: En este artículo me refiero a niño o niños en masculino porque es lo que me sale de manera natural siendo mi hijo varón. Ajuste este contenido al género que se ajuste a su familia.

El juego independiente es tan importante para los niños como el juego en grupo. De hecho, el juego independiente les enseña cómo ser autónomos, creativos, imaginativos e incluso mejora la capacidad de concentración y pensamiento. Y seamos honestas, el bien merecido tiempo que ganamos para nosotras tampoco viene mal. Brindarle a tu hijo oportunidades de juego independiente es el primer paso para convertir estas oportunidades en hábitos diarios. Por eso analizo aquí lo que para mí son los 4 aspectos clave para favorecer el juego independiente de tu hijo en casa y hacerlo funcional para ambos: madres e hijos. Pero empecemos por el principio:

¿Qué es el juego independiente?

El juego independiente es el tiempo durante el cual tu hijo es capaz de jugar por sí mismo sin necesitar la intervención del adulto.

No significa dejar a tu hijo en una habitación e irte. No debes crear la sensación en tu hijo de que no lo quieres y por eso lo dejas. No se trata de decirle a tu hijo “ya vete a jugar”. Se trata de establecerlo como un aspecto importante de tu rutina diaria.

Como mencionada arriba, es importante para el niño y para nosotros los adultos:

  • El niño necesita ese tiempo para quedar inmerso en su propio mundo, investigando, explorando, sin que haya alguien ahí “enseñándolo”, diciéndole lo que debe hacer. Es una oportunidad para ellos de aprender a través de lo que sea que estén creando o investigando.
  • Para los padres es un tiempo que ganamos para nosotros, que podemos utilizar para hacer lo que tenemos pendiente (trabajo, tareas de la casa…) o simplemente para tener un tiempo que dedicar a un proyecto personal, a una afición o simplemente a mimarnos un poco con una manicura. No hay nada de malo en eso.

¿Por cuánto tiempo un niño jugará solo?

Jugar de manera independiente no es una característica con la que tu hijo nace o no. Es una habilidad que se puede aprender, pero necesita tiempo, paciencia y práctica.

Hablemos de cuánto es la cantidad de tiempo apropiado de juego independiente que puedes esperar de tu hijo. Para ser sinceros, es imposible poner un número específico a esto. Cada niño es único y cada uno se desarrolla a su propio ritmo. Algunos están naturalmente más cómodos jugando de manera independiente y otros no.

Lo que sí es un hecho es que mientras más joven sea tu hijo, menos tiempo podrás esperar que él se mantenga jugando de manera independiente. Un bebé o niño pequeño podrá estar quizás unos 2 minutos seguidos en la misma actividad. Pero a medida que tu hijo vaya creciendo, notarás cómo este período comienza a extenderse. Tendrás unos 10 a 15 minutos aquí y allá, si tienes suerte.

Cuando tu hijo va descubriendo cómo jugar de manera independiente ese tiempo se irá alargando cada vez más y contarás con unos 20-30 minutos. Cuando tu hijo llega a la edad prescolar (3 años), si ha tenido suficiente práctica, generalmente son bastante buenos jugando por sí solos por 30 minutos hasta 1 hora si están verdaderamente interesados en la actividad. Pero para que lleguen a este punto tienes que crear oportunidades para que ellos descubran su propia creatividad e inventen su propio juego.

Algo muy importante a tener en cuenta es que cada día es diferente. Hay días en que tu hijo pasará más tiempo jugando de manera independiente y otros días en que nos necesitará más y nos pedirá que nos involucremos en su juego. Es normal que quieran estar con nosotros. Ahora, ¿cómo favorecer que desee jugar por sí solo? Para mí, se trata de manejar cuatro aspectos fundamentales:

  • el ambiente,
  • los juguetes,
  • nuestra conducta y
  • la rutina diaria

Veamos en más detalle cada uno de estos aspectos.

Ambiente limpio y ordenado

Asegúrate de que el ambiente en que tu hijo jugará, realmente le permita conectar con el juego, que tu hijo realmente quiera estar en ese espacio e involucrarse en el juego independiente. Los niños pequeños adoran el orden, los hace sentir seguros. Entonces es fundamental ofrecerles un ambiente limpio y ordenado para favorecer ese tiempo consigo mismo.

Materiales accesibles

Los materiales (juguetes, libros, artículos de arte…) deben estar a su alcance para que no te necesiten para comenzar y desarrollar su actividad. El objetivo es promover la autonomía, por tanto es conveniente que todo esté ubicado en estanterías o mesas bajas o en cestas en el suelo donde el niño pueda acceder fácilmente.

Cerca de ti

El ambiente debe estar cerca de ti, para que tu hijo sepa dónde estás. Aunque no te están mirando, quieren saber que estás ahí para ellos si te necesitan.

Al principio puede ser importante que, durante lo que sea que estés haciendo (leyendo un libro, trabajando en la pc…), te mantengas en su línea de visión, porque al quedarte en silencio, tu hijo puede romper la concentración si levanta la vista para buscarte y no puede ver dónde estás. Cuando ya se sienta cómodo jugando de manera independiente, podrás estar en otra habitación durante su juego.

A prueba de niños

Asegúrate de que el sitio es a prueba de niños. Si no puedes tener una habitación para juegos (lo cual es un lujo) y tu hijo está jugando en otro lugar de la casa, necesitas saber que está bien y que no vas a tener que intervenir para asegurarte de que se mantenga a salvo. Desde el momento en que tienes que irrumpir en ese espacio, rompes su concentración.

Cómo tener los espacios a prueba de niños merece un artículo aparte, pero básicamente asegúrate de tener las estanterías fijadas a la pared, no tener cordones (de cortinas o equipos electrónicos) en los que pueda enredarse, no tener objetos pesados que puedan caerle encima y asegurar los enchufes eléctricos. Otras medidas (como dejar las piezas pequeñas fuera de su alcance) dependen de la edad del niño y de la habitación en la que se encuentre jugando. Si deseas saber un poco más sobre este tema, déjame saber en los comentarios.

Sin ruidos de fondo

Es esencial que haya silencio. Tener de fondo música, o una conversación, o un podcast, tiene el mismo efecto que tener la televisión. Tiene un impacto en la capacidad de tu hijo de jugar de manera ininterrumpida.

Y claro que va a haber ruidos: una llamada que tenemos que atender, un podcast que queremos escuchar, conversaciones con nuestra pareja… Pero estos “ruidos” no tienen que ser todo el tiempo. Si notas que tu hijo está concentrado en su juego, apaga el radio, trata de aplazar esa conversación telefónica una media hora y permíteles jugar de manera ininterrumpida.

Si te gusta escuchar música durante el día, hay música que puede aumentar la concentración. Está comprobado que la música clásica o el jazz apoya y fomenta la concentración. Entonces no es necesario tener la casa en silencio todo el tiempo, pero debes tratar de lograr un ambiente tranquilo y pacífico.

A mí me funciona usar un solo audífono haciendo mis labores mientras Migue juega. Mantengo un oído en mi podcast favorito y el otro atento por si el pequeño me necesita y mantengo la casa en silencio.

Juguetes pasivos

Hay una frase célebre, usualmente atribuida a Magda Gerber, que dice:

“Los juguetes activos hacen niños pasivos; los juguetes pasivos hacen niños activos”.

Lo que quiere decir esta frase es que esos juguetes que son promocionados como “juguetes que entretienen”, esos que pones frente a un niño y te da esos minutos que necesitas para poner una carga de ropa en la lavadora, realmente son contraproducentes, pues les enseña a tu hijo que el juguete tiene que hacer todo por él y cuando el juguete para, no sabe qué hacer.

Queremos juguetes pasivos, los cuales tu hijo tiene que manipular para que cobren vida, para crear… Las piezas sueltas (rocas, semillas, palos, conchas, aros de madera), vehículos simples, un muñeco, una pista de tren, un set de bloques de construcción… Estos materiales que no lucen tan atractivos, son los que necesitarán de la manipulación y de la imaginación de tu hijo para ser algo.

Eso es lo que queremos en el juego independiente, queremos que el niño piense de manera creativa, que sean capaces de resolver problemas, que usen su imaginación. No queremos juguetes que hagan todo por ellos, porque los convertirá en aprendices pasivos. Queremos que nuestros hijos sean aprendices activos, buscando oportunidades de aprendizaje por ellos mismos.

Juguetes apropiados para su edad

Ofrece a tu hijo juguetes que sean apropiados para su edad. Juguetes que lo estimulen, que le resulten interesantes, pero que no sean muy complicados. Si le ofreces para jugar rompecabezas que no puede hacer por sí mismo, seguramente terminará frustrado, abandonará la actividad. O aprenderá que solo puede realizar la actividad si mamá o alguien más está ahí para ayudarlo. Los juguetes deben tener un nivel de dificultad que no sea ni tan sencillo que lo aburra, ni tan complejo que lo frustre.

Si las piezas de lego son demasiado pequeñas para que sus manos puedan manejarlas, va a sentirse frustrado y te va a llamar para que lo ayudes. Y esa actitud se va a ver reforzada cuando, efectivamente, vayas a ayudarlo y armes lo que sea que él intentaba hacer. Por esto es tan importante que le proporciones juguetes que puedan manipular por sí mismos sin requerir asistencia de tu parte.

Déjame en comentarios si te gustaría un artículo con ejemplos concretos de juguetes pasivos específicos para cada edad.

El uso de pantallas

Este es un tema polémico y comenzaré diciendo que nosotros como familia sí usamos pantallas, pero la decisión es extremadamente personal, así que me limitaré a dar datos de artículos que he leído y cada quien sacará sus propias conclusiones y decidirá qué es lo mejor para su familia. ¿Por qué tomamos esta decisión? Por dos motivos fundamentales:

  1. La realidad es que nosotros los adultos estamos con nuestro teléfono o con otras pantallas múltiples veces a lo largo del día. ¡Nuestros hijos nos observan! Ellos nos ven en nuestros dispositivos y sería un poco hipócrita de nuestra parte decirle que no tiene permitido usar pantallas cuando lo que estamos modelando para ellos en justamente lo opuesto. Recuerda que somos el modelo para nuestros hijos en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida.
  2. Nuestros hijos eventualmente están en contacto con pantallas. ¡Sobre todo en la situación actual! Es por eso que mi posición en este aspecto (que, repito, no tiene que ser la misma que la de otros padres) es que lo mejor es manejar este como cualquier otro aspecto de su vida: guiarlo y enseñarle el uso apropiado y responsable de este tipo de dispositivo.

¿Por qué limitar pantallas en relación con el juego independiente?

Las instituciones de salud han dado sus recomendaciones respecto al uso de pantallas y te dejo un par de ellas a continuación:

Recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría

Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría

Los defensores del juego sin pantallas argumentan que básicamente la pantalla es la única haciendo todo para divertir a tu hijo, él es solo el observador pasivo. No están pensando activamente, no están moviéndose de un lado a otro, no están usando su imaginación, su creatividad; solo están sentados ahí.

Ahora, todo depende también del niño. A mi hijo le gusta jugar con sus dinosaurios y otros animales de juguete mientras mira programas como Dino Dana o Wild Kratts. En este caso lo que hacemos no es sustituir ese tiempo de juego independiente por el uso de pantallas, sino continuar el juego libre incluso durante el uso de pantallas. Mi hijo ahora mismo tiene un episodio de La Guardia del León en el televisor mientras tiene todo un despliegue inmenso de animales por toda la habitación, y utilizando su imaginación está inmerso en una historia fantástica y corriendo de un lado a otro (vamos… que la actividad física no falta); todo esto mientras su padre estudia es su celular y yo escribo este artículo en la laptop (¿entienden por qué sería hipócrita negarle la pantalla?).

¿Cómo reducir el tiempo de pantalla (si es lo que decides)?

La forma más respetuosa es sentarte con tu hijo y explicarle cuáles serán las nuevas reglas y el por qué. De esa manera no estará sorprendido cuando le anuncies que ha terminado su tiempo de pantallas. Para ayudarte a poner límites en este y otros ámbitos de tu vida diaria, te invito a leer este artículo sobre cómo poner límites a los niños en una crianza respetuosa.

Como en todos los límites, es importante mantener tu palabra. Si decides darle una cantidad de tiempo limitada frente a la pantalla, debes cumplirlo siempre. Ahora, eso no significa que debas ir como ogro a decirle a tu hijo que el tiempo de pantallas ha acabado. Siempre se puede llegar a un acuerdo de, por ejemplo, terminar los 5 minutos que le quedan al episodio que está viendo en ese momento.

¿Es educar sin pantallas la única opción?

Aunque te hable de estos límites, debo decirte que en casa no tenemos límites estrictos de tiempo de uso de pantallas. Nosotros moderamos lo que ve nuestro hijo, nos aseguramos de que vea contenido de calidad, sin imposición, pero guiándolo de manera inteligente. En este aspecto debo decir que no fue algo planeado. Como tantas otras cosas en la maternidad, fuimos actuando por instinto y escuchando diversas opiniones hasta encontrar lo que funciona para nuestra familia.

Uno de mis referentes en este sentido ha sido Laura Mascaró, y aquí te dejo este video para que conozcas su experiencia como madre que utiliza pantallas sin límites con sus hijos.

Quédate en segundo plano

Si cada vez que juegan juntos tú lideras el juego, tú creas la historia, tú escoges los juguetes con los que van a jugar… ¿Cómo crees que reaccionará tu hijo el día que no haces esto?

Es importante que si estás sentado jugando con tu hijo, tomes el papel de asistente y dejes que sea él quien lidere el juego. No estarás dirigiendo lo que está pasando, no estarás dando todas las ideas… Estarás físicamente sentada más atrás y dejarás que tu hijo este a cargo. Si él desea iniciar alguna interacción contigo, como mirarte y pedirte que hagas algo como parte de su juego, eso está bien. Pero ten presente que toda la intervención que tengas sea iniciada por tu hijo. Si constantemente estás saltando a interrumpir, además de romper su concentración lograrás que tu hijo te necesite constantemente para jugar.

¡Muy importante! Hay una diferencia entre ser un participante pasivo y estar desconectado. Es importante que participes en el juego con tu hijo si estás en la habitación o si viene a enseñarte algo, porque es natural que ellos quieran involucrarte. No es cuestión de decir “No, estoy muy ocupada ahora, no puedo atenderte”. Eso también influye en su capacidad de juego independiente, porque sienten que han sido ignorados. Asegúrate de estar participando, pero solo como asistente en el juego.

Abstente de enseñar y demostrar

Vivimos en un mundo difícil, sentimos que debemos estar constantemente enseñando a nuestros hijos para asegurarnos de que están avanzando, para asegurarnos de que están aprendiendo. Pero la realidad es que ellos están aprendiendo con o sin nuestra intervención. Tiene un deseo natural por aprender, es parte de la naturaleza humana querer superarnos a nosotros mismos, aprender cosas nuevas, ser curiosos. Pero podemos matar esa intuición en los niños cuando queremos enseñarles demasiado.

“Cuando le enseñas a un niño algo, le quitas para siempre su oportunidad de descubrirlo por sí mismo”

“Todo lo que se le enseña a un niño se le impide inventarlo o descubrirlo”

Piaget

Cuando nosotros tomamos la delantera y les mostramos cómo se supone que se debe usar un juguete, le robamos la posibilidad a nuestro hijo de descubrir por sí mismo como utilizarlo. Debemos evitar enseñar, demostrar, instruir… durante el juego.

Podemos colocar objetos que los apoye, podemos observar en qué esquema de juego están en ese momento y brindarles materiales que les facilite el aprendizaje de esa habilidad que está intentando dominar, pero no necesitamos dárselo en su mano y mostrarle cómo hacerlo.

Si le das a tu bebé un sonajero, todo lo que tienes que hacer es dárselo a tu bebé, o incluso colocarlo delante de él y dejar que lo tome por sí mismo. De manera natural lo tomará, lo sacudirá y aprenderá que un sonido se produce cuando lo hace. No necesita que se lo muestres.

Evita los elogios vacíos

El elogio es algo que nos sale de manera muy natural, queremos decir “¡muy bien!” “¡buen trabajo!” a nuestros hijos cada vez que hacen algo que nosotros sentimos que debería hacerlos sentir orgullosos. Pero este elogio que damos a los niños por cosas normales, por las cuales las personas normalmente no serían elogiadas, es un elogio innecesario.

Si tu hijo está trabajando, por ejemplo, con un rompecabezas y une dos piezas, no necesitas estar revoloteando a su alrededor para decirle “¡buen trabajo! ¡no puedo creer que hayas unido esas piezas tú solito!”. Esto no solo puede resultar molesto para el niño al distraerlo y romper su concentración. También crea una cierta expectativa de que siempre recibirá elogios por todo lo que haga. En cuanto dejen de recibir los elogios, dejarán de hacerlo. Y por el camino, te robas su oportunidad de experimentar el orgullo que ellos sienten de manera natural.

Si das un paso atrás cuando tu hijo está haciendo un rompecabezas y no reaccionas cuando coloca una pieza en el lugar correcto, nada pasará… Tu hijo continuará haciendo el rompecabezas. En ese momento mira su cara, mira su concentración. Realmente se siente satisfecho y orgulloso de completar esa actividad sin necesidad de que constantemente lo elogies.

Y si sientes que realmente debes comentar algo, puedes probar hacer como narrador deportivo y solo describir lo que lo viste hacer. Por ejemplo: Si está dibujando, en lugar de decir “¡wow, qué hermoso dibujo!”, puedes decir “Oh, veo que dibujaste un círculo morado”, de esta manera el niño sabe que estás atenta a su trabajo. Pero mi recomendación sería no comentar nada si el niño no levanta la vista hacia ti o muestra alguna señal de haber pausado la actividad. De lo contrario solo sería una interrupción contraproducente de tu parte.

Ni corregir ni cuestionar ante el “error”

Nuestros niños están aprendiendo y cometen mucho errores. ¡Nosotros cometemos muchos errores como adultos! Y cuando cometemos un error, tratamos de no volver a repetirlo. Pero en el juego no hay errores. Mientras nuestros hijos estén en un lugar seguro donde no puedan hacer algo que les resulte perjudicial, ¡no hay nada que puedan estar haciendo mal!

Puede que no coloque correctamente la pieza del rompecabezas, puede que no logre insertar el aro en la clavija, pero eso es solo su proceso de aprendizaje, no lo está haciendo mal, solo está experimentando de una manera diferente a como nosotros lo haríamos porque nosotros ya aprendimos esa habilidad años atrás; ya nosotros pasamos por ese proceso.

Otra de nuestras actitudes ante el supuesto “error” suele ser cuestionarlos al respecto. Por ejemplo, tu hijo no sabe dónde colocar una figura en su rompecabezas. Está tratando de encontrar su lugar, pero no está pidiendo ayuda: está perseverando por su cuenta. Entonces llega la pregunta: “¿Sabes qué figura es esa? ¿Es un triángulo? ¡Sí! ¡Es un triángulo!” En ese momento la concentración se ha roto y puede que ya no le interese colocar la pieza en su lugar.

Mi sugerencia sería, como dije en el punto anterior, siempre esperar a una interrupción natural en su concentración para comentar. Si mira hacia ti o notas que se distrae, quizás porque comienza a sentirse frustrado, puedes intervenir, solo recuerda no tomar el protagonismo en la actividad.

Planificar el momento de juego

Aparta los momentos en el día cuando quieres que ocurra el juego independiente y hazlo parte de tu rutina diaria. Si llenas a tu hijo de actividades guiadas todo el día, se terminarán sintiendo abrumados. Ellos necesitan el juego independiente para hacer lo que tengan deseos de hacer.

Para planificar un momento del día para juego independiente, debes comenzar por observar a tu hijo. Observa cuándo está más atraído hacia el juego. Seguramente no podrá adentrarse en el juego si no tiene cubiertas sus necesidades básicas: si tiene hambre, sueño, quiere ir al baño o necesita un cambio de pañal.

Debes buscar ese momento en que tu hijo esté más dispuesto. Puede ser después de bañarse y antes de dormir, o recién levantado de su siesta, o justo antes de la siesta. Tú conoces a tu hijo y sabes cuándo suele necesitarte más. No todos los días son iguales, pero hay momentos del día que son predecibles. En nuestro caso, cuando está cayendo la tarde, Migue me necesita más. Entonces en ese horario hacemos actividades juntos: preparamos la comida, leemos…

Hace un tiempo escribí un artículo sobre la importancia de las rutinas en los niños y cómo implementarlas usando un cuadro de rutinas, ahí les mostré los momentos que en aquel entonces destinábamos al juego independiente.

El proceso de adaptación

Como decía al comienzo de este artículo, el juego independiente no es poner a tu hijo en una habitación y decirle que juegue. Es un proceso que deberás llevar a cabo junto a tu hijo. Puede que tengas que entrar con él en la habitación y comenzar a jugar con él. Cuando veas que está involucrado en el juego, da un paso atrás, física y mentalmente y obsérvalo. Es hora de poner en práctica todas las estrategias que he expuesto anteriormente.

Cuando sientas que tu hijo se siente cómodo jugando por sí mismo, dirigiendo lo que ocurre durante el juego, contigo observando de cerca, pero siendo él el líder, es hora de avanzar. Puedes quedarte un poco más lejos, aún en la misma habitación, todavía en su línea de visión, pero haciendo tu propia actividad. Solo recomiendo que la actividad que escojas, no sea estar en tu celular. En mi caso siento que Migue sabe que cuando estoy en el celular estoy completamente desconectada de él. Aunque él no tiene problemas con jugar de manera independiente por largos períodos de tiempo, cuando me ve con el celular en la mano su actitud se transforma.

El próximo paso sería comenzar a salir, por períodos cortos de tiempo, de la habitación. Siempre di a tu hijo que regresarás pronto y cumple lo que prometes. Como en todos los aspectos de la crianza, no debes romper su confianza. El objetivo es que tu hijo aprenda que, al salir de la habitación, no te estás marchando para siempre. Poco a poco haciendo esto ya no necesitará que entres con él a la habitación, porque se habrá convertido en una rutina en su día.

Resumiendo, estos son los cuatro aspectos que considero han influido más en haber logrado que mi hijo juegue de manera independiente. Estoy segura de que con un ambiente preparado, los juguetes adecuados, ajustando tu conducta y encontrando el espacio dentro de tu rutina diaria, también tú podrás lograrlo.

Si sientes que este artículo ha sido de utilidad, te agradecería que me dejaras un “me gusta”. Comenta debajo tus opiniones, dudas o sugerencias y comparte el artículo para que otras mamis se puedan beneficiar.

Te dejo debajo la lista de artículos que he consultado sobre este tema.

How to Set Up A Space That Invites Kids to Play By Themselves – Monti Kids

A Home Environment for Independent Play — Whole Child Collaborative

Going Solo: Independent Play in Toddlers | Parents

The Importance of Independent Play | Pathways.org

Encouraging Independent Play — Montessori in Real Life

Importance of Independent Play for Children (thelittlegym.com)

10 Ways To Encourage Independent Play – The Parenting Junkie

Why Playing Alone Is Important for Children (verywellfamily.com)

Now’s a Good Time to Teach Your Kids to Play on Their Own – The New York Times (nytimes.com)

Why Kids Need Independent Play Time Daily — And How To Start (amotherfarfromhome.com)

How to Encourage Your Child to Play Independently (Whilst Avoiding Parental Guilt!) (melbournechildpsychology.com.au)

Independent Play: Five Hints to Get the Ball Rolling – Janet Lansbury

Independent Play For Kids Is Healthy For Moms – Motherly

Encouraging Independent Play for Toddlers and… | PBS KIDS for Parents

5 ways to get your kid to play alone – Today’s Parent (todaysparent.com)

Why Your Child Should Engage in Independent Play | The Everymom

How to Encourage Independent Play | themompsychologist.com

Best Baby and Toddler Toys to Encourage Independent Play (babylist.com)

How to teach kids to play independently ages 2 and up. (themilitarywifeandmom.com)

Simple Tips to Teach Your Toddler to Play Alone (themilitarywifeandmom.com)

Your Kids Can Play, Alone, for Long Stretches. Here’s How (tinkergarten.com)

5 Ways To Support Independent Play – YouTube

MONTESSORI AT HOME: Independent Play – YouTube

How to Encourage Independent Play – YouTube

2 comentarios sobre “4 aspectos clave para favorecer el juego independiente

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